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El Yoga y el Solsticio de Invierno

por
Míriam
21 Dic, 2017

Amanecer invierno solsticio

El solsticio de invierno es un momento mágico en el que la noche será la más larga de todo el año para ya dejar paso al día, que irá alargándose paulatinamente hasta que llegue el solsticio de verano. Un momento en el que podemos reflexionar acerca de aquello que queremos cultivar en nuestra vida, y que nos ayude a crecer y desarrollarnos para alcanzar nuestra plenitud. En este artículo te invito a indagar sobre ello y te propongo un pequeño ritual para que tus propósitos se hagan realidad.

El solsticio de invierno

Alrededor del 21 de diciembre se produce un fenómeno cósmico que, desde muy antiguo, ha estado cargado de simbolismo y magia: El Sol -la luz- comenzará a vencer a la oscuridad. Los días se harán más largos que las noches, hasta que llegue el solsticio de verano, y entonces la oscuridad vuelva a vencer a la luz. Un ciclo, una pulsación eterna y constante, que pone de manifiesto la luz y la oscuridad como parte de un todo. Del todo.

Solsticio dibujo

La existencia es una polaridad

Este Solsticio marca el final de un ciclo, que culmina con la noche más larga del año, un momento de muerte, de silencio, de transición y entrega para que se haga, de nuevo, la Luz, hasta que llegue la oscuridad. Son los principios de los contrarios, de la polaridad. El Yin y el Yang. Ida y Pingala. Luz y Oscuridad. Y es así como el universo, la existencia, está completa. Una no puede existir sin el otro y al revés.

La vida es así. Es un ciclo constante que recorre la luz, la oscuridad y el momento que se produce entre ambos: como un péndulo que oscila… Como en las estaciones, como en el juego solar del solsticio y el equinoccio, la oscuridad precede a la luz y la luz se rendirá a la oscuridad. Y ambas formarán un maravilloso equilibrio, pues no puede haber luz sin oscuridad, ni oscuridad sin la luz.

El Yoga y el Solsticio de Invierno

En el camino del Yoga, aprendemos a mirar nuestras luces y nuestras sombras, para descubrir quiénes somos realmente, cuál es nuestra verdadera esencia. Desde tiempos inmemoriables, el sol ha sido representado como el ojo que todo lo ve, que todo lo conoce: allí donde sus rayos penetran, la oscuridad -lo desconocido- desaparece. Durante este nuevo ciclo anual, el sol irrumpirá atravesando las sombras para dar luz a la oscuridad, para dar conciencia a lo inconsciente. Del mismo modo, cuando practicamos Yoga, dirigimos nuestra mirada hacia el interior; ahí donde había oscuridad, damos luz y donde había luz, dejamos que penetre la oscuridad. Un juego cósmico que sucede en todos los niveles de la existencia.

Como un Solsticio de Invierno, a través del Yoga podemos convertirnos en esos soles que alumbran su propio camino, ahuyenta las sombras a través de las diferentes técnicas, para encontrar al ser.

Llega el momento de la siembra

Brotes

Aunque no te hayas dado cuenta, aunque no hayas sido consciente de ello, a lo largo de todo este tiempo has cultivado semillas que han crecido nutridas con tus pensamientos, con tus palabras y con tus acciones y, de ellas, has ido obteniendo todos los frutos que ahora estás recogiendo -los dulces y los amargos-.

Y el círculo continúa constantemente. Siembras simientes que nutres y de ellas obtienes otros frutos que vuelves a sembrar y a nutrir. Al igual que en la naturaleza que nos rodea, cuyos árboles dejan caer los frutos con las simientes para que estas se esparzan, de ese mismo modo, nosotros dejamos caer los frutos y esparcimos nuestras semillas.

Puede que no te hayas dado cuenta, puede que no hayas sido consciente de ello, pero ahora, ahora mismo, te invito a que seas tú quien decida cuál será la próxima simiente que cultivarás, que nutrirás y que cuidarás, para verla crecer, para verla desarrollarse, florecer y, por último, para ver cómo se transforma en un dulce fruto cargado de simientes que podrás esparcir y compartir con los demás.

Es el momento de tomar la tierra, de horadarla y de sembrar las semillas que queremos que germinen y broten en este ciclo. Ahora hemos de meditar en nuestros mejores deseos para nosotros y para los que amamos. De escribirlos o manifestarlos y sintonizar con ellos, para tenerlos en presencia.

 

El propósito, la semilla

Es el Solsticio de Invierno un momento mágico en el que tomar la decisión de qué quiero en mi vida, qué quiero cultivar en ella, para ser yo, por primera vez, quien decida cuáles serán las semillas que siembre y los frutos que recoja. Soy yo quien realizará su Verdadera Voluntad.

Bastian le enseño al león la inscripción del reverso de la Alhaja.-¿Qué significa? – preguntó.

HAZ

LO QUE

QUIERAS

Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?

– No- dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.

– ¿Mi Verdadera Voluntad?- repitió Bastian impresionado- ¿Qué es eso?

– Es tu secreto mas profundo, que no conoces.

– ¿Como puedo descubrirlo entonces?

– Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Ese camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.

– No me parece muy difícil- opinó Bastian.

– Es el mas peligroso de todos los caminos- dijo el león.

– ¿Por qué?- preguntó Bastian-. Yo no tengo miedo.

– No se trata de eso- retumbó Graógraman- Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.

– ¿Quieres decir que no siempre son buenos los deseos que se tienen?- trató de averiguar Bastian.

– ¡Qué sabes tu lo que son deseos! ¡Qué sabes tu lo que es bueno o no!”

Es el momento de crear nuestro propósitto, nuestra resolución o Sankalpa: una frase breve, sencilla, inspiradora, positiva que sea esa simiente de la transformación que quieres ver en tu vida. Debe tener valor, ser importante para ti, para que así puedas integrarla dentro de ti y comenzar tu proceso de transformación.

 

Cuidar de nuestras semillas

Y una vez que has decidido cuál será tu propósito llega el momento de su mimo y cuidado. Sembrar algo no es simplemente echar tierra sobre una simiente, sino que deberemos prestar atención y cuidarla, nutrirla para que un día pueda echar raíces fuertes y brotar poderosa de la tierra. Actitudes como la paciencia y la constancia, cualidades del corazón, serán necesarias para poder recoger los frutos en el momento en que estos broten.

 

Una propuesta para que se cumplan tus propósitos

Cuando se acerca esta fecha suelo hacer reflexión acerca de aquello que quiero transformar en mi vida: quizás se trate de transformar algún aspecto en mí (un pensamiento, una actitud…) que me aleja de la paz, o quizás sea algo que quiero presente en mi vida (ser más espiritual, desarrollar la bondad o el amor en mí…). Una vez que he decidido mi resolución o sankalpa, realizo este pequeño ritual con el objetivo de no olvidar mi propósito.

  • Toma un papel y un lápiz y escribe a mano con letra clara, limpia y bonita tu Propósito.
  • Dobla el papel en varias mitades y consérvalo.
    Ahora, siembra una semilla en algún lugar que te resulte hermoso, o elegir una maceta que te resulte agradable. Toca la tierra con tus manos, percibe su aroma y ahí, deposita tu semilla. Cuando la hayas asentado bien, siembra también, junto a ella, tu papel con el propósito que escribiste.
  • Tapa con la tierra y riégala.
  • Otra alternativa es que si ya tienes una planta cultivada que te parezca hermosa y a la que cuides, sembrar tu propósito en ella. Aunque este método tiene menos intensidad, también te puede servir.

A medida que veas que tu planta va brotando, y que cuando la mimes y le des los cuidados necesarios, recordarás que con ella está creciendo la energía de tu propósito, de tu Sankalpa. Nuestros pensamientos son vibraciones que son percibidas por la naturaleza. De este modo, sabrás que tu simiente crecerá fuerte y que, a su vez, cuando la veas, ella te recordará cuál es tu propósito.

Pero recuerda que la magia está en la propia transformación. Nada en el universo existe sin la paciencia, la constancia y la entrega.

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