Menú

La Odisea: un viaje hacia nuestro interior

por
Míriam
23 Oct, 2017

Cuando el yoga deja de ser una simple práctica para encontrar tu bienestar psicofísico y pasa a convertirse en una senda de descubrimiento interior, te conviertes en un peregrino de tu propio ser. Lo que antes era una práctica rutinaria, ahora se transforma en un largo viaje hacia los confines de nuestro interior.

Y el viaje es largo y cambiante: dentro de él podemos descubrir parajes maravillosos o lugares tortuosos. Podemos ver esos monstruos del subconsciente que nos acechan y aliarnos con las virtudes que nos van esperando a la vuelta de la esquina y que nos guían hacia nuestra tierra, nuestro verdadero hogar; allá donde reside la esencia del Ser.

El ser humano, desde que es humano, ha sido, y es, un buscador. Algunos no saben que buscan, pero en el fondo de sus almas, buscan; otros son conscientes de su peregrinaje, pero buscan hacia fuera, y otros -los más afortunados- despiertan del sueño de la vida y dirigen sus esfuerzos y su camino a buscar la salida hacia dentro.

Hasta nuestros días han llegado hermosos relatos que, para algunos, se han convertido en fascinantes fantasías, cuentos maravillosos e historias increíbles; pero, para otros, en la multitud de palabras, han podido desentrañar un lenguaje encriptado que nos habla de ese viaje interior y de los miedos, obstáculos, guías y transformaciones que nos vamos a ir encontrando para hallar nuestra verdadera realidad: para completarnos como seres en lo externo y en lo interno y para volver a experimentar nuestra verdadera y omnisciente naturaleza.

Uno de esos relatos que va más allá de la estética, de la palabra y de la leyenda, es el que este año nos va a servir de apoyo para iniciar nuestra búsqueda interior: La Odisea.

La Odisea

De los primeros relatos escritos de nuestra historia, la Odisea, que ha pasado de generación en generación sin perder actualidad, nos narra las aventuras del astuto Ulises, héroe griego que tras participar en la guerra de Troya, se perdió en las aguas del océano con su tripulación, como consecuencia de un desaire con uno de los dioses más poderosos del Olimpo: Poseidón. Lo que iba a ser una vuelta victoriosa a su hogar junto con su mujer y su hijo en Ítaca, se convertirá en una larga espera de veinte años llena de peligros, de penalidades, de dolor y de muerte.

Sin embargo, el destino de Ulises era llegar a su patria. Y ni siquiera los dioses más poderosos pueden cambiar el destino de los seres. Así pues, Ulises conseguirá, tras muchas visicitudes, arribar a su hogar, vencer a sus enemigos y volver a reunirse con su amada Penélope y su hijo Telémaco.

Esta es la leyenda del héroe helénico de la que nosotros extraeremos su trasfondo, su simbolismo, su alegoría. Tomando como referencia aquellos símbolos que aparecen en la historia, iremos indagando sobre los distintos puntos del camino que simboliza el viaje de Ulises y que convertiremos en guía de nuestro propio viaje interior.

Las enseñanzas de los Cantos

La primera parte de la Odisea se suele conocer como la “telemaquia”, ya que nos habla de cómo Telémaco, inspirado por la diosa Atenea (protectora de Ulises, en una reunión con los dioses, pide a su padre, Zeus, que interceda para que pueda salir de la isla de Calypso en la que permanece desde hace diez años) y atosigado por los pretendientes de su madre, que están vaciando día tras día el palacio donde vive, decide emprender un viaje para recibir noticias de su padre, en el que irá encontrándose con distintas personalidades que irán dándole guía, consejo e información (aunque muy sesgada) acerca de su padre.

En estos primeros cantos, se nos pone de manifiesto dos conceptos que iremos trabajando durante el curso: el concepto de Dharma, o destino y el concepto de Búsqueda, o buscador. Descubriremos cómo, cuando algo despierta en nosotros (una intuición, una volición o un deseo de desarrollo espiritual) comenzamos a tomar diferentes vías o caminos para acercarnos a aquello que anhelamos y a recibir la inspiración de la existencia para iniciar nuestro rumbo. Dice un proverbio oriental que cuando el alumno está preparado, aparece el maestro, del mismo modo, nuestra decisión para comenzar a buscar la unión y la conexión con nuestro verdadero ser, irá apareciendo y forjándose. Telémaco representará ese aspecto de nosotros que despierta y que comienza a avanzar en busca de la verdadera esencia.

La segunda parte de la Odisea narra las aventuras de Ulises para llegar a Ítaca, su tierra natal. Ulises simboliza, entre otras cosas, ese aspecto de nosotros, consciente, que busca reunirse con su esencia, con su luz, con la otra parte de su ser, y que estará simbolizada por Penélope, la abnegada esposa que lo espera día tras día durante veinte años a que, por fin, llegue junto a ella. Pero ningún camino es fácil… En esta senda, Ulises tendrá que aprender de sus errores cometidos, encontrar el camino de llegar a casa, zafarse de múltiples problemas e ir adquiriendo un profundo aprendizaje (lo que hoy llamaríamos “resiliencia”) para poder llegar por fin a Ítaca, su tierra.

Estos cantos nos enseñan de una manera simbólica que los obstáculos que se nos van presentando en nuestra vida y en nuestro camino interior se convierten en metas, pruebas, desafíos… que hemos de ir superando y resolviendo para poder elevarnos espiritualmente. Aparecerán ideas y conceptos como la Aceptación, el Desapego, la Constancia, la Austeridad, la Abstracción Sensorial, la Concentración, la Verdad… cuyo descubrimiento nos llevará a ir puliendo los diferentes aspectos de nuestro ser, para acercarnos aún más a esa esencia interior.

La tercera parte narra la llegada de Ulises a Ítaca y de cómo, disfrazado de mendigo gracias a la ayuda de la diosa Atenea, consigue acabar con todos los pretendientes de su palacio, y liberar su hogar del abuso y tropelías cometidos durante sus años de ausencia.

Esta tercera parte será una alegoría del momento en que, superados los obstáculos y habiendo aprendido de las diferentes experiencias, nos toca llegar a un estado en el que debemos enfrentarnos a nosotros mismos para poder dilucidar cuál es nuestra verdadera realidad, nuestra verdadera esencia. En la mayoría de las ocasiones solemos confundir la personalidad que tenemos (que no deja de ser una posesión) con lo que somos realmente: creemos que todo nuestro ser ha de estar al servicio del Ego -que suele mostrarse posesivo, abusador, incomprensivo, vehemente…- de manera que nos alejamos cada vez más de la verdadera esencia. Los pretendientes van a simbolizar ese aspecto de nosotros, regido por nuestro Ego, que se erige como dueño y señor de nuestro mundo interior, pero que, realmente es solo un intruso. En la historia, cuanto más presencia tenían los pretendienes (el Ego) en el palacio, más se alejaba y escondía Penélope -nuestra luz interior-. Así, la llegada de Ulises pondrá fin a esta situación eliminando completamente a cada uno de los pretendientes, volviendo a recuperar su hogar.

Y la última parte nos narrará el encuentro entre Ulises y Penélope. Será el momento en el que el ser conecta con las distintas partes de sí mismo. Cuando, por fin, alcance la completa plenitud después de todo el periplo que ha debido de experimentar.

 

La Odisea en nuestras sesiones

Y esta es la obra que este año va a inspirar nuestras clases de Yoga Físico e Integral. Acompañaremos a Ulises, Telémaco, Penélope y cada uno de los personajes que se nos presentan, para que nos guíen en nuestro propio conocimiento interior, descubriendo así las diferentes partes de nosotros que se irán manifestando a medida que nos adentremos en este mundo y que nos brindarán las diferentes enseñanzas.

Conectando cada inspiración, cada enseñanza, con las diferentes asanas, los diferentes pranayamas y técnicas yóguicas diversas, nos sumergiremos en cada sesión en el conocimiento y encuentro con las diferentes partes de nuestro ser: desde el cuerpo físico, como presencia hasta los rincones más sutiles de nuestra mente, nuestro corazón y nuestro espíritu. Un momento de transformación externa e interna que nos llevará a sentirnos en plenitud y más cerca aún de nuestra Esencia más pura.

¿Te vienes a surcar los mares con nosotros…? :).

Artículos relacionados