Menú

¿Qué hace del Yoga una práctica única?

por
Míriam
19 Feb, 2018

¿Qué elementos hacen del Yoga una práctica diferente de otras disciplinas como pueda ser el Pilates? ¿Por qué, siendo las distintas técnicas similares en cuanto ejecución a otras disciplinas, la sensación que nos llevamos de una práctica de Yoga es tan diferente y tan enriquecedora? En este artículo intento dar algunas respuestas a estas cuestiones, apoyándome en diferentes estudios al respecto.

Introducción

En la práctica del Hatha Yoga cada acción que realizamos tiene un sentido completo. No sólo se circunscribe al ámbito físico, sino que en cada una de ellas debes hacer un ejercicio de conciencia y comprensión para descubrir no sólo qué sucede a nivel físico, sino también a nivel mental, emocional y espiritual.

En muchas ocasiones se identifica la práctica del Yoga con cualquier otro tipo de práctica física como podría ser el Pilates (que aunque incluye algunos conceptos que provienen de los discursos orientales, como el de la “power house” realmente la finalidad de su práctica se centra en el aspecto físico de la misma), y entonces te encuentras situaciones rocambolescas como médicos recomendando a alguien que tiene problemas de ansiedad “Pilates o Yoga”, o peor aún, para dolencias como pueda ser la fibromialgia(1).

No quiere decir que el Yoga sea mejor que el Pilates, o que el Pilates sea mejor que el Yoga. En realidad, todo depende de lo que quieras y vayas buscando. Suelo recomendar a mis alumnos que si lo que quieren es una práctica física que implique la tonificación muscular, que mejor vayan a una clase de Pilates o a algún gimnasio a practicar musculación.

Y es que una sesión de Yoga ha de contener, entre otras cosas, cierto sustento filosófico, que nos permita dar un sentido a cada una de las acciones que realizamos a lo largo de una sesión.

Aunque es cierto que, hoy día, en las propias clases de yoga observo que relegando a un segundo plano esa “intención” de transformación del ser a través de nuestras acciones. Y entonces entras a la clase, te enseñan la secuencia que sea y si lo que has ido es a buscar “algo más” queda en ti una especie de vacío. Una sensación de que el yoga es más de lo mismo. Seguramente todo esto tenga que ver con la parte comercial del Yoga, que intenta equipararse a las disciplinas occidentales, renunciando así a -creo yo- la razón básica por la que debería practicarse: la trascendencia.

¿Y qué es lo que hace diferente al Yoga de las otras disciplinas?

En el artículo escrito por Ana D’Angelo en la revista Runa, “Conciencia en la postura: del dualismo a la reflexividad en la práctica del Yoga”(2), nos explica la percepción del cuerpo y cómo este se convierte en sujeto y objeto a la vez. Aunque resulta ser un artículo bastante críptico y poco accesible, tiene argumentos que realmente son muy interesantes y que nos ayuda a comprender por qué la práctica del Yoga no tiene nada que ver con otras prácticas físicas.

Y es que, a diferencia de otras disciplinas, el Yoga no solo atiende a desarrollar diferentes capacidades y destrezas físicas -de hecho, estas en realidad son la consecuencia de la práctica y no el leiv motiv– sino que la esencia del Yoga es la Contemplación(3). Y en la práctica del Hatha Yoga, la contemplación tiene lugar en nuestro propio cuerpo que, a su vez, somos nosotros mismos. Si no existe esta observación, esta atención y conciencia de nosotros mismos, no estaríamos practicando yoga.

Así pues, esto nos lleva a otra diferencia importante respecto a otras disciplinas: la práctica de Yoga sí necesita de una conciencia, pues, de otro modo, solo harías gestos, posturas y movimientos que puedes hacer en cualquier otra disciplina.

Lo primero es la conciencia. La conciencia del lugar en el que me encuentro, del momento que es, de lo que estoy haciendo, de lo que pasa en los distintos aspectos de mi ser. Si no soy consciente, no estoy practicando yoga. Y esto significa que la flexibilidad, la fuerza, el tono, el equilibrio, la coordinación y/o cualquier otra capacidad o destreza se mantienen en un segundo plano; es decir, deja de carecer de importancia si, por ejemplo, en una flexión, puedes tocar tus pies con tus manos o no, de hecho, lo correcto es no intentar llegar a los pies, sino permitir a tu cuerpo llegar allá donde no pierdas alineación, puesto que si se genera en ti el ansia de poder tocar los pies, ya no estarás en la práctica, en el presente, sino en tu cabeza, proyectando cosas, marcando objetivos futuros.

El cuerpo como sujeto y como objeto: la práctica reflexiva en el Yoga

Otra de las ideas que el artículo expone y que es muy interesante es la reflexividad y atención en nuestro cuerpo. Esta idea es novedosa en el mundo occidental actual (aunque cada vez más se considera el cuerpo-mente como una unidad), pues en cierto momento de nuestra historia tuvo lugar una escisión entre el cuerpo y la mente: empezó a verse el cuerpo como una máquina que quedaba separado de la mente. Solo la mente tenía entidad en nosotros para darnos cuenta de que existíamos (el famoso Cogito ergo sum de Descartes, “pienso, luego existo”) y eso significaba que el cuerpo no tenía la más mínima importancia. Sin embargo, esto en otras sociedades no se ha dado, no se concibe que exista una separación entre ambos.

Hoy día, el yoga nos trae de algún modo la “contracultura” de la dicotomía entre cuerpo y mente. Ahora el yoga te dice que tu cuerpo y tu mente son las dos caras de una misma moneda, y que has de observarlo como un todo. Así pues, el movimiento está inexorablemente unido al estado mental, a los pensamientos, a las emociones y eso nos lleva a la contemplación del mismo para poder comprendernos, para saber qué sucede en nosotros y por qué sucede.

Es una práctica meditativa en la que, por ejemplo, una extensión de columna (una flexión posterior), nos induce a un estado de apertura, de manifestación de nuestro ser, de entrega y de valentía. Todo ello a través de tu cuerpo, y, a su vez, siendo consciente de tus propias sensaciones ya que, ese cuerpo que observas eres tú, forma parte de ti.

Y en esto consiste la práctica reflexiva: objeto y sujeto son lo mismo. El cuerpo que observas eres tú.

En conclusión

La percepción del Yoga del cuerpo es diametralmente opuesta a la percepción del cuerpo que tradicionalmente se ha tenido en occidente, siendo este simplemente la parte más concreta de nosotros mismos, mientras que en nuestra cultura, el cuerpo se convierte en una entidad diferente a la mente. Así, la práctica de Yoga ha de suponer una reunión entre ambos, que nos permita volver a sentir esa unión indisoluble y, mediante una práctica contemplativa de nosotros mismos, podamos comprender que todo lo qu sucede en nuestra mente se manifiesta en nuestro cuerpo y al revés.

Es este punto el que convierte al Yoga en una práctica que va más allá del aspecto físico, y que nos revela aspectos de nosotros que, con otras disciplinas difícilmente podríamos alcanzar.


1 A lo largo del tiempo,, he recibido a muchísimas personas que vienen decepcionadas porque en su momento su médico les recomendó la práctica de “Yoga o Pilates” para tratar enfermedades como la ansiedad o la fibromialgia y tras realizar alguna sesión de Pilates encontraron que no sentían ninguna mejora, sino al revés. Al comenzar la práctica de Yoga se dieron cuenta de la diferencia entre una disciplina y otra y del error que supone recetar ambas como iguales o equivalentes. Recuerdo el caso de una alumna con fibromialgia que después de mucho tiempo de búsqueda y de renunciar a cualquier práctica para mejorar de su dolencia, pudo por fin encontrar consuelo en el Yoga.

2 D’ANGELO, ANA. “Conciencia en la postura: del dualismo a la reflexividad en la práctica del Yoga”[en línea], en Runas vol.37/1. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 2017 [consultado el 19 de Febrero de 2018]

3 Utilizo el término de Contemplación y no el de Meditación porque este último ha traído muchísimos quebraderos de cabeza para nosotros. En nuestro idioma, meditar tiene un significado prácticamente opuesto al inglés, siendo aquí la acción de pensar con intensidad sobre algo (para saber más acerca de esta confusión de significados, puedes mirar este artículo); sin embargo, “contemplar” sería el término que mejor definiría la idea, ya que la contemplación lleva consigo la observación, la conciencia y el silencio del ruido mental.

Artículos relacionados